miércoles, 19 de octubre de 2011

Vuelta a la realidad a dos semanas de las vacaciones

La semana pasada estuve de baja porque estuve malo... pero sobreviví, así que esta semana ya estoy de vuelta en el curro.

Lo cierto es que entre que se ha acabado esa semana de psuedovacaciones (en la que no podía respirar por la nariz y daba igual lo que hiciera me fatigaba enseguida, pero tampoco era como para no poder salir de la cama... pero casi sí de la casa) y que el otoño ha llegada de repente (en serio, ayer un alumno me dijo que hacía un tiempo buenísismo, porque el sol se podía intuir entre las nubes, aparte lleva todo el día lloviendo). Tengo unas ganas enormes de que llegue el viernes que viene para irme de vacaciones.

Y poco más hay que contar. Sin novedad en el frente. Bueno sí, el sábado estuve en Stuttgart y es una ciudad que cada vez me gusta más (pero es que al principio no me gustaba lo más mínimo, así que tampoco tiene mucho mérito).

El sábado queríamos ir a inscribirnos al consulado porque habíamos oído (y con "habíamos" quiero decir "yo había" y arrastré al resto) que este fin de semana estaba abierto para pedir el voto por correo (por cierto ¿alguien sabe cómo ha ido lo de los avales para los partidos minoritarios en Córdoba? ¿se presentará Sandokán a Presidente del Gobierno?). Así que después de comprar un libro y tres juegos de mesa (vivo solo, pero si algún día se me desdobla la personalidad me voy a montar unas fiestas conmigo mismo de órdago), nos plantamos en la montaña en la que está el Consulado. Pero nada, el caso es que me lié de mala manera y al final allí no estaba ni el Tato. Por lo menos eché el día con Sonia, Paloma y Cris en Stuttgart, comimos en un mexicano del centro, vimos la manifestación del 15 de octubre (cada vez estoy más convencido de que a los alemanes ya se les ha olvidado lo que es una manifestación ¡con lo que ellos han sido!), nos tomamos un cafelito y al final cada mochuelo a su olivo. Y así es como he pasado el fin de semana. Bueno, así y en twitter, que cada día lo uso más.

PD: Mentira, sí que me ha pasado increíble, de eso que cuento y te caes para atrás de la silla. La primera vez que vine a Alemania fue en septiembre de 2005 y me quedé hasta el 1 de agosto del año siguiente; la segunda vez fue entre septiembre de 2008 y me quedé hasta junio del año siguiente; la tercera vine en septiembre del año pasado y aquí sigo desde entonces. En todo este tiempo, el lunes descubrí algo que no pude dejar de comprarme, estoy como un niño con zapatos nuevos (aparte también tengo botas nuevas, que hay que calzarse en condiciones para el invierno). Esto que he encontrado es esto.

3 comentarios:

Miguel Sánchez Ibáñez dijo...

Y luego que nos llevan años de ventaja. Desde luego... :P

mortiziia dijo...

¡Pues yo me lo compré en octubre de 2005, hermoso! :)

afra dijo...

Yo en 2005 bastante tuve con encontrar los calzones hasta los tobillos. Que después de buscar y buscar los encontré en una tienda superchica al lado de mi casa.
Igual que me ha pasado ahora con lo de escurrir la fregona.
Hay días que descubro que estoy más empanado de lo que creo :-P