miércoles, 22 de octubre de 2014

Finde de boda

Entre el domingo y ayer por la tarde he tenido unos días de esos de "que se pare el mundo que yo me bajo". Pero ya se me ha olvidado. Sin embargo, este fin de semana no se me olvidará tan fácilmente. Este fin de semana he estado en Córdoba. Y, por supuesto, me ha encantado.

El viernes pasado cuando volví del trabajo a mi casa, hice la maleta corriendo y me fui a la estación a acoger el tren hacia el aeropuerto. Siete horas y un transbordo más tarde estaba aterrizando en Málaga, donde me recogió un amigo y nos fuimos a Córdoba. Una sensación rarísima (y buenísima) la de levantarte a las seis, desayunar, trabajar y ese mismo día por la noche estar a 2500 kilómetros jugando con tu sobrina para que se le olvide que tiene fiebre.

El sábado por la mañana me levanté tempranito, me arreglé la barba, me puse mi traje y mi pajarita roja, fui a visitar a mis otros sobrinos y al rato ya me estaba juntando con dos amigos a los que no veía desde abril en California y con algunos más a los que también tengo demasiado lejos.

Se nos ha casado el tercero. Y parece que se contagia.

La boda ha sido genial, me lo he pasado como los indios y he estado de fiesta con mis amigos (que últimamente parece que solo nos juntamos para ir de boda). Me quedan unas cuantas conversaciones pendientes, he estado poquísimo tiempo con mi familia, el domingo se me retrasó el avión a Hannover cuatro horas y el lunes por la mañana el coche no arrancaba, así que tuve que mover Roma con Santiago para poder ir a trabajar, además arrastro cansancio desde que empezó el mes. Pero ¿sabéis qué? Que estoy deseando que llegue la siguiente excusa para pegarme un fin de semana de locos y volver a estar con mis amigos.

Enhorabuena a la feliz pareja

3 comentarios:

MC Sánchez dijo...

Ha sido genial... desde que te vimos entrar por la puerta de casa con tu pajarita hasta que te bajaste del autobus (luego sólo nos dedicamos a lloriquear por las esquinas, literalmente). Nuestro viaje de vuelta... mejor ni acordarse, 11 horas de avión metidos en una cajilla de mistos, dos horas y media encerrados en inspección secundaria, y otro avión más hasta llegar a casa... pero sabes qué? todo eso valió la pena por estar con la gente que quieres y compartir momentos tan importantes con ellos, aunque ésto nos haya costado las Navidades. Me quedo con una foto donde estás rodeado de bellezas... ;), una charlita con alguien especial en la barra, un manteo del novio y otro de la novia, un brindis, y todos los deseos de volver a encontrarnos pronto y seguir formando parte de vuestras vidas.

Francisco Carbonero dijo...

Yo propongo un kit de supervivencia para el próximo inconsciente que decida que el matrimonio es un buen paso. El kit deberá contener al menos, una cuchilla de afeitar perineos, un cd con clasicos de nino bravo en el long rock, un video de luque imitando a david hasselhoff y una grabadora con una charla de mariscal teorizando acerca del compromiso y el braguetazo. Ya en serio os diré que es una locura maravillosa lo que hacéis, esas palizas de viajes y aeropuertos, y por qué no decirlo, también locuras económicas. Es una pasada formar parte de este grupo de amigos que poco a poco se va pareciendo a la ONU en cuanto localización geográfica, pero que a pesar de todos los pesares sigue ahí. Gracias chicos por ser y por estar. Un besote muy fuerte

afra dijo...

Mariquilla, vosotros sí que sois geniales. Y eso de que os haya costado las navidades no em ha gustado ni un pelo, habrá que ir pensando en algo ¿no?

Kiko, gracias a vosotros por ser y por estar siempre ahí. Lo del kit de supervivencia tenemos que ponerlo en marcha que por lo pronto ya hay un candidato.