jueves, 24 de junio de 2010

Alea iacta est

Pues ya no queda nada, en un par de horitas pongo rumbo a Madrid, donde me encontraré con mi destino... pero sólo si va de la mano de la suerte; porque si no, lo que me encontraré será con un examen que voy a suspender. Así que cruzad los dedos, esconded los pulgares o haced lo que sea para desearme suerte.

Nunca antes he ido a un bingo; bueno, a un bingo de verdad, porque en Wheaton sí que fuí, pero ni costaba dinero entrar, ni había premios más allá de bolis cutres o camisetas jeyondas (que después de que me las firmaran mis amigos dejaron de ser así). Pues bien, mañana voy al bingo de mi vida, 68 bolas, de las que sacarán cinco y espero que alguna coincida con los (pocos) números que tengo en mi cartón, porque si no, mal asunto éste de haber perdido un año entero, al menos espero no haber perdido la lección y poder aprovecharla dentro de dos años (eso es lo que espero; lo que anhelo es que me den una plaza y no tener que presentarme dentro de dos años).

Pues nada más, sed felices y nos veremos por aquí cuando Madrid haya pasado.

EDITO media hora antes de salir a Madrid: Menos mal que las del domingo son por la mañana, porque otro día como hoy yo no lo aguanto.