lunes, 24 de enero de 2011

Este finde

Iba a escribir una entrada larguísima, pero como me he dado cuenta de que son dos entradas totalmente independientes sin nada que ver la una con la otra y luego os quejáis de que mis entradas son infumables pues mejor escribo dos entradas. Ésta es la entrada personal, la otra la tenéis justo debajo.

Tengo que aclarar que la debería haber escrito ayer por la noche porque acabé tomándome un café con Baileys a las ocho y media de la tarde, y claro, así por la tarde no había quien durmiera, pero de todas formas en vez de eso, me fui a la cama. Así que la escribo ahora, porque hoy me he tomado solamente cuatro cafés.

Pues esta semana ha sido bastante movidita. Como ya sabéis la noche del domingo al lunes dormí sólo dos horas, pero aún así estuve bastante en forma todo el día y hasta el miércoles que mi cuerpo dijo ¡BASTA! Y el jueves y el viernes estaba hecho polvo, pero como empezaban las evaluaciones (acaban el miércoles en mi instituto y el martes que viene en el otro), pues tuve que hacer de tripas corazón y aguantar hasta el final de la semana de una pieza. Eso sí, el viernes a las once y media ya estaba en la cama.

El sábado me lo pasé corrigiendo y tonteando un rato (¡hay que ver lo fácil que es perder el tiempo con una buena conexión a internet!) y cando me quise dar cuenta ya eran casi las dos y me fui a la cama. El domingo estuve haciendo medias y pasando notas para las evaluaciones de la semana que viene y me hice unas pechugas de pollo con champiñones y bechamel (la bechamel la hice yo, por supuesto) y luego por la tarde me fui a Crailsheim a tomarme una cervecilla y a tener contacto con humanos, porque todo lo que he hablado con personas (mis muebles no cuentan) este finde hasta ese momento fue con la cajera del Handelshof (Mercadona alemán), y con mi madre y mi sobri por Skype. La conversación con la cajera fue la siguiente:

- Cajera (después de haber pagado y comprobar el ticket de compra): Alles in Ordnung?

- Yo: Ja, danke. Schön Tag noch.

[Fin de la conversación]

Y ese fue todo mi contacto con seres de mi especie el sábado; así que el domingo NECESITABA ir a Crailsheim, simplemente para no volverme (más) loco. Y nada, allí que me fui al pub irlandés de Crailsheim (porque hay quien se queja de pueblo, pero tienen pub irlandés y todo) de cervezas con Paula, Amadora y Carin

Y ¿cómo acabé tomando café con Bailyes a las ocho y media de la tarde? Pues muy sencillo, porque cuando uno tiene ese encanto natural que yo tengo, le acaban invitando a tomar Baileys, y para rebajar el Bailyes ¿qué es lo mejor? ¿Acaso un hielo?... Probablemente sí, pero prefiero vivir al límite y no dormir demasiado la noche del domingo al lunes, que si no me acabo acostumbrando a la buena vida.

Y básicamente así ha sido el fin de semana… y así se lo hemos contado.

2 comentarios:

José Alberto dijo...

Ah, bicho malévolo... cada entrada que te leo es un pensar en Californias lejanas. Jo.

Antonio dijo...

Pues, deja de pensar y ya sabes lo que tienes que hacer ;-)