sábado, 26 de marzo de 2011

Nueva entrada desde la vieja casa

Pues ésta (se supone que) es la última entrada desde Hessental. He estado toda la semana llevándome cosas a la casa nueva, y por pura casualidad todavía no estoy allí; estoy aquí, esperando para hablar con mis padres, ya que seguramente no tendré internet ni teléfono durante toda esta semana, y esta mañana al final me ha pillado el toro (¡¡que raro!! ¿no?), así que he tenido que volver a por más cosas.

Lo cierto es que cada vez llevo peor lo de mudarme, lo de empezar de nuevo (aunque esta es la primera vez que me mudo sin empezar de nuevo en absolutamente nada excepto al casa... y sin cambiar de país), lo de los cambios... Supongo que será porque ya vamos pa viejos. No es que no me guste mi nueva casa (de hecho, el Risquezschloss me encanta, con sus mazmorras y todo) o que le tenga un cariño especial a Hessental (de hecho me gusta casi tanto como Duisburg o que me metan un hierro candente en el ojo), pero es el cambio de rutina (que sé que va a ser una rutina mejor) lo que llevo fatal. El trajineo de ¿qué me llevo? ¿qué tiro? ¿me ayudas a hacer la mudanza?... de verdad que una mudanza y no más... por lo menos hasta julio del año que viene ;)

PD: Mis padres me acaban de mandar un SMS (¡que modernos ellos!) y teniendo en cuenta la hora que van a llegar a casa y que cuando me conecto a Skype pierdo la noción del tiempo y de la mesura, seguramente acabe mudándome mañana por la mañana.

1 comentario:

Miguel Sánchez Ibáñez dijo...

Padres + nuevas tecnologías = aventuras trepidantes. Te lo digo yo, que mi padre sigue confundiendo el mando de la tele con el teléfono móvil.

(Yo también odio las mudanzas... pero en el fondo son consecuencia de ser tan culos inquietos, quién nos mandará, Antoñito :P)