miércoles, 17 de noviembre de 2010

La teoría de la naranja

(Entrada NO relacionada con el grupo de facebook)

Hoy ha sido un buen día, ha estado bien. Y ¿por qué? Pues porque en Alemania los alumnos de la Klasse 12 (el penúltimo año antes de la universidad o de lo que hagan después del instituto) van a a visitar la universidad, lo que significa que no tienen clase, lo que significa que el profesor de español en vez de levantarse a las seis para estar en clase a las ocho ha podido dormir un par de horitas más. Pero, igual que cada vez que me levanto dos horas más tarde de lo normal, me he levantado con dolor de cabeza... pero igaul que cada vez que me levanto con dolor de cabeza por dormir demasiado, me ha dado igual.

Después del instituto nos hemos ido a matar el tiempo a la cafetería italiana que hay en Öhringen (porque Öhringen no es un pueblo (y por eso tiene cafetería italiana) es una pequeña ciudad... pero pequeña, pequeña de verdad) y lo hemos matado (el tiempo, no al italiano) tanto que hemos perdido el tren de las cuatro y media y hemos tenido que coger el de las cinco y media. Y ¿qué pasa? pues que en ese tren van todos los chungos que ponen los pies en los asientos y que van oyendo música a todo trapo. Vale, ya sé que el concepto de "chungo" en España (en el Campo de Gibraltar, por ejemplo) es diferente, pero, oye, alguna ventaja tenía que tener vivir en el país de la no-ironía (otro día hablaré del humor alemán) y en el que si un día tienes tres horas seguidas de sol ya te puedes dar con un canto en los dientes.

A lo que iba, que a raíz de los de la musiquita de las narices (porque si al menos fuera música buena, pues vale, pero es que quienes llevan la música a todo trapo suelen tener un concepto de calidad musical muy peculiar... vamos, que ojalá fuera Camela) Mar me ha contado su teoría de las naranjas; la teoría de las naranjas surgió a raíz de los fumadores que echan el humo alegremente, pero también se puede aplicar en este caso.

La teoría básicamente dice que si cuando el tipo tiene la música todo trapo (o está fumando y me echa el humo) a mí entran ganas de comerme una naranja, pues la cojo, la pelo, me tomo un gajo y el siguiente gajo se lo meto al tipo en la boca sin ningún miramiento. Es exactamente lo mismo. Me da igual si no la gustan las naranjas, no tiene ganas o es alérgico y le provoco un infarto; como yo quiero comerme una naranja, pues todo el mundo a comer naranjas (y por la fuerza), aunque no tengan ganas o no puedan.
También, por lo visto, una vez que iba ella en el tren y empezaron otros con la musiquita de las narices, cogió un señor su móvil y se puso a Beethoven a todo trapo, hasta que se dieron por aludidos y bajaron el volumen.

Así que desde aquí os animo a que la próxima vez que vayáis en autobús, tren, metro, o lo que sea y cualquier tontolaba (por no llamarle algo peor) ponga los últimos éxitos de DJ tontito a todo trapo, le inundéis con música buena a ver si se dan por aludidos (o en su defecto que le metáis una naranja por la nariz... aunque esto último quizá es un pelín demasiado radical y os podéis buscar un problema).
Ah, y a los fumadores, la próxima que encendáis un cigarrillo, mirad si hay alguien cerca con naranjas, porque os podéis llevar una sorpresa, jejeje.

2 comentarios:

Orologiaio dijo...

Apoyo la moción!
Tú estás como muy cítrico últimamente, no?
:P

Antonio dijo...

Sí, es que el naranja y las naranjas me sientan bien en ototño ;)