sábado, 2 de octubre de 2010

Día de las puertas abiertas

Una de las cosas que más me llamó la atención el día del cumpleaños de Corina (hace una semana y tres entradas), fue que me dijera que la suya era una casa de puertas abiertas; que organizaban cosas cada mes, para que la gente se juntara allí (no, no como cuando nosotros organizamos un botellón en el piso de Kiko con o sin su permiso, sino que se juntan con un pretexto o sin él y organizan charlas y cosas de esas). Pues bien, este fin de semana es el día de puertas abiertas de mi escuela (yo pensaba que hacían uno todos los años, pero este año es único, lo hacen porque el edificio es nuevo).

El jueves no hubo clase, pero estuvimos engalanando los edificios (porque en realidad son tres edificios). El viernes fue la presentación para los VIPs (a la que, por supuesto, los currantes NO estábamos invitados; la inauguración de un colegio y no se invita a los profes ni a los alumnos, pues tu me dirás...). Y hoy y mañana es el día de puertas abiertas en sí.

El jueves montó cada departamento un stand en diferentes aulas. En la nuestra estábamos las tres lenguas extranjeras: inglés, francés y español; y yo no sé cómo lo hicimos, pero los de español arrasamos con todo y fuimos colonizando poco a poco todos los rincones del aula, quitando espacio (y alumnos) sobre todo a los de francés. Y además llevamos una presentación superchula de Córdoba que se curró el menda lerenda con algunas fotos mías (seis o siete) y fotos de internet de Panoramio y de Flickr; para incluir las fotos tuve que pedir permiso expreso a los autores de las mismas (ya os hablaré otro día de los alemanes y su obediencia ciega a los derechos de autor).

Ayer viernes fue la inauguración VIP. La escuela se llama Richard von Weizsäcker, que es un antiguo Presidente (que no canciller) de Alemania, el que estaba durante la reunificación, y vino el hombre y todo a inaugurarlo (en España se inaugura un tramo de carretera antes de que se pueda circular por él, y aquí se inaugura un colegio cuando ya llevamos desde Semana Santa usándolo). Pero como ya he dicho sólo estaban invitados los que han puesto el dinero y el señor von Weizsäcker (creo que incluso algunos miembros del equipo directivo no estaban invitados); así que como yo no voy a donde no me invitan (y mucho menos si es mi lugar de trabajo) pues me tomé el día libre. Puse la lavadora y me fuí con Paula redescubrir Schwäbisch Hall y la Quinta Avenida de Manhattan Crailsheim. Un día bastante bueno, y ¡¡¡¡nos hizo sol y todo!!!!

Y este fin de semana es el día de puertas abiertas para profes, alumnos, padres y demás personas que a lo mejor no hemos puesto ni un duro pero somos los que hacemos que el edificio tenga realmente sentido. (En mi humilde opinión la calidad de un colegio no se mide por el número de pizarras electrónicas que tenga o por si las persianas son automáticas o se bajan con una manivela; sino por la calidad humana y, sobre todo, profesional de sus docentes). Así que hoy he estado allí todo el día (de 10:30 hasta más de las 19:00) en la sala de lenguas extranjeras y vigilando a las alumnas que cocinaban Fladen (algo así como una pizza totalmente artesanal, pero diferente). Y volviendo con Mar en el coche estábamos los dos que no se nos cerraba la boca de tanto que bostezábamos ¡¡¡que cansancio!!!!
Y mañana otra vez... ¡¡¡¡puffff, que pocas ganas!!!!

[REFLEXIÓN SOBRE LA SITUACIÓN EDUCATIVA]

Ah, se me olvidaba; allí en el día de las puertas abiertas me ha pasado algo que me hace pensar que no está todo perdido.

Por mi situación familiar conozco bastante de cerca la relación entre la política y la educación en España (no digo que en Alemania no la haya, digo que si la hay la desconozco) y cómo presionan desde las esferas políticas a los docentes para que aprueben a gente que no se lo merece (y sé de buena tinta que en ocasiones la Consejería y/o la Delegación de Educación dan el título de Secundaria a gente que no se lo merece, para que nos se les jodan las estadísticas) rebajando así el nivel de la educación y haciendo que los títulos tengan el mismo significado real que un rollo de papel higiénico (pero menos utilidad).

Pues bien, este desprecio por parte de las autoridades hacia los docentes ha llevado a un desprecio por parte de los padres de los alumnos. Todos conocemos a algunos padres que por supuesto creen que quien tiene razón es su hijo y no el maestro o que el maestro tiene manía a su pequeño vástago... como si no tuviéramos cosas mejores que hacer que coger manía a un alumno.

Lo que me ha dado esperanza hoy ha sido la madre un alumno mío (de uno de los grupos de inglés). No se nos ha acercado porque yo fuera el profesor de inglés de su hijo; sino porque somos españoles y ella de Nicaragua y le ha hecho muchísima ilusión que hubiera profesores hispanohablantes en la escuela de sus hijos. Pues lo que me ha animado es que ella le dice a sus hijos que en la escuela los maestros (y los profesores) somos como los padres en la casa: que cuando decimos algo tenemos razón y punto. Y no es sólo que me lo haya dicho para dorarme la píldora, sino que yo lo noto cada día cuando trato a su hijo.

Quizá a quienes no trabajéis en el mundo de la enseñanza os parece una tontería lo acabo de decir. Pero que todavía haya gente que se guía por la lógica (el maestro enseña a los alumnos lo que ellos todavía no saben; los padres educan a sus hijos porque los padres son mayores y más sabios, etc), creedme que es menos normal de lo que parece.

Sed felices.

PD: Ayer se acabó septiembre y fue el mes que más entradas he escrito (contando también el recientemente renovado espacio que fue antecedente de este blog: Mi rinconcillo)

1 comentario:

Antonio dijo...

PostPD: Ya es domingo y POR FÍN ha acabado el fin de semana de puertas abiertas. Todo ha salido a npedir de boca, pero ¡¡¡¡ESTOY REVENTADO!!!!